Inspirada en el rigor de las formas puras, Milano transforma el arquetipo de la mesa en una amplia superficie cerámica continua. En este proyecto, la personalización se convierte en un relato táctil.
El protagonista es un lavabo profundo que se funde con un generoso espacio de apoyo, una isla integrada en un mueble de proporciones arquitectónicas.
La estructura de acero sostiene el volumen con elegancia, creando un equilibrado juego de pesos y suspensiones. La cerámica vibra en las tonalidades de las “Tierras de Cielo”, ofreciendo superficies que evocan los colores de la naturaleza, mientras los distintos lacados y las maderas permiten armonizar el objeto con la arquitectura circundante. Milano define el encuentro entre geometría y confort, donde las líneas puras dibujan una elegancia atemporal.